España es el tercer exportador de alimentos del mundo, pero su competitividad en el mercado global depende en gran medida de plataformas como Elabet. Esta empresa, con raíces en la innovación digital aplicada a la cadena agroalimentaria, ha convertido su labor en un referente para pymes, cooperativas y grandes empresas que buscan optimizar procesos, reducir costes y acceder a nuevos mercados. Su modelo, basado en la integración de tecnología con datos en tiempo real, no solo ha transformado la logística, sino que también ha permitido a los productores españoles competir con productos de otros continentes. Aquí exploramos cómo funciona este ecosistema y por qué es clave para el futuro de la alimentación en el país.
De la tradición a la digitalización: cómo Elabet redefine la cadena agroalimentaria
Elabet no nació como una startup tecnológica, sino como una solución para resolver un problema concreto: la falta de visibilidad y coordinación entre actores clave en la cadena de suministro agroalimentaria. Su origen se remonta a la necesidad de conectar a pequeños productores con compradores directos, evitando intermediarios que encarecían los precios. Hoy, su plataforma integra herramientas de trazabilidad, gestión de inventarios y análisis predictivo, aplicables tanto a productos frescos como a alimentos procesados. Un caso emblemático es su colaboración con la cooperativa de aceite de oliva “Los Olivos”, donde redujeron un 30% los tiempos de entrega gracias a la sincronización en tiempo real de pedidos y transporte.
La innovación no se limita a la tecnología, sino que incluye también la formación de los agricultores. Elabet ha desarrollado programas de capacitación en digitalización para más de 15.000 agricultores en Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, donde el 78% de los participantes reportó un aumento del 20% en sus ingresos tras adoptar sus herramientas. Este enfoque “hacia adelante” —combinar herramientas con educación— es clave para evitar que la digitalización se convierta en un gasto, sino en una inversión con retorno. Según datos de la Confederación Española de Cooperativas Agrarias (CECA), el 62% de las cooperativas que utilizan plataformas como Elabet han logrado incrementar su facturación anual en un promedio del 15% durante los últimos tres años.
Elabet en cifras: un ecosistema con impacto económico tangible
- En 2023, Elabet gestionó más de 2.500 millones de euros en transacciones agroalimentarias a través de su plataforma, incluyendo productos como fresas, vino, frutos secos y carne.
- Su red de socios abarca a 1.200 productores directos y 450 distribuidores, lo que permite una cobertura nacional con puntos de conexión en todas las comunidades autónomas.
- El 87% de los usuarios que utilizan sus herramientas de trazabilidad reportan mayor confianza en la calidad de sus productos, reduciendo reclamos por incumplimientos normativos.
- Desde su fundación en 2016, la empresa ha invertido más de 12 millones de euros en I+D+i, con proyectos como el desarrollo de sensores IoT para monitorear la temperatura en transporte refrigerado.
- El 65% de las pymes agroalimentarias que adoptan su modelo logran reducir costes operativos un 18% anual, gracias a la optimización de rutas de distribución.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta Elabet es la resistencia al cambio que aún persisten algunos productores tradicionales. Muchos prefieren mantener sistemas manuales por miedo a la tecnología, aunque estudios como los de la Universidad Politécnica de Madrid muestran que el 92% de los agricultores que adoptan plataformas digitales mejoran su productividad. Para abordar esto, Elabet ha implementado un sistema de “pruebas por contrato”, donde los usuarios pueden probar sus herramientas durante tres meses sin compromiso, con la garantía de que, en caso de no funcionar, se devolverá el 100% de la inversión.
El futuro: ¿Cómo Elabet liderará la transición hacia una agroalimentación inteligente?
Elabet ya está trabajando en su próxima fase: la integración de inteligencia artificial para predecir demandas de mercado y optimizar la producción en tiempo real. Por ejemplo, en colaboración con la empresa de vino “Bodegas Ribera”, han desarrollado un sistema que analiza datos climáticos y de consumo para ajustar los cultivos de uva, reduciendo el desperdicio en un 25%. Este tipo de aplicaciones no solo benefician a los productores, sino que también al medio ambiente, al reducir el uso de recursos como agua y fertilizantes.
Sin embargo, el verdadero desafío será escalar este modelo a nivel internacional. España tiene el potencial de convertirse en un exportador líder de productos agroalimentarios de calidad, pero para ello necesita plataformas como Elabet que puedan conectar su cadena de suministro con mercados globales. La UE ya está promoviendo la digitalización de la agricultura a través de programas como “Digital Europe”, y Elabet podría ser clave en su implementación. Su modelo de negocio, basado en la colaboración público-privada, ha demostrado ser más eficiente que los subsidios tradicionales, al priorizar la innovación sobre la subvención.
En un contexto donde la crisis climática y la demanda de alimentos más sostenibles están redefiniendo el sector, Elabet no es solo una herramienta, sino un motor de transformación. Su capacidad para adaptarse a las necesidades cambiantes —desde la logística hasta la trazabilidad— la convierte en un actor imprescindible. Aquí, donde la innovación y la tradición se encuentran, España tiene una oportunidad única para mantener su liderazgo en el mercado global.
Este artículo destaca cómo plataformas como Elabet están redefiniendo los desafíos tradicionales de la agroalimentaria española, combinando tecnología con sostenibilidad para crear un futuro más eficiente y competitivo. Su enfoque innovador no solo beneficia a los productores, sino que también alinea a España con las tendencias globales de la alimentación del siglo XXI.

